sábado, 16 de abril de 2016

Violencia Laboral o Mobbing

"Situación en la que una persona con mayor jerarquía ejerce una violencia extrema, de forma sistemática, recurrente y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona o personas en su lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que, finalmente, esa persona o personas acaben abandonando el puesto de trabajo".
Heinz Leymann - doctor en Psicología del Trabajo.

El concepto de mobbing es relativamente reciente. En sí, fue acuñado por el etólogo Konrad Lorenz quien observó un comportamiento particular en  determinadas especies animales: vio que en ciertos casos los individuos del grupo se unían, aliaban, para atacar sistemáticamente a otro miembro del grupo.
Para definir esta situación  utilizó el verbo inglés “To mob” que se define como atacar con violencia, de allí deviene el término que hoy nos convoca.
Lo más complicado del acoso moral y psicológico en el trabajo es detectar cuándo comienza y porqué. Hay que tener bien claro que el mobbing es intencional, dista mucho de ser un daño sin intención.  Para El Sistema Argentino de información Jurídica (www.saij.jus.gov.ar) las razones pueden ser de orden personal, o bien profesionales, obedeciendo a considerar en primer lugar las cualidades de la víctima.
Sean cuales fueran las  cualidades que reúne la víctima en su particularidad, o por lo menos para el hostigador o mediocre, conducen a este último a efectuar estrategias dirigidas a la destrucción física y moral de la víctima, ya sea por sentirlo una amenaza a futuro o solamente por la satisfacción de sus necesidades particulares (sí, señores, hay gente que goza con estos accionares y como  muchos de los procedimientos psicopáticos constan de un método observable).  
Se sostiene que el acosador primero observa, estudia a la víctima, averigua cosas de él para saber cuáles son sus puntos débiles a socavar, luego genera un conflicto responsabilizando a la víctima generando confusión en el entorno. Por último el hostigador pone en práctica toda la estrategia del acoso utilizando sistemáticamente y durante un tiempo prolongado una serie de comportamientos perversos para ridiculizar, atrapar socialmente y someter psicológicamente a la víctima hasta su desmoronamiento.  Esta es la parte más feroz del mobbing. 
El acosador, dada su mayor jerarquía, busca apoyo entre los demás miembros desacreditando al damnificado e incluso utilizando estrategias que implican represalias para los otros que no lo apoyen. Así es que generalmente la víctima se siente culpable llegándose a preguntar qué es lo que hace mal, de este modo comienza la angustia. Niega las evidencias de la agresión confundido por la pasividad, rechazo o ignorancia del resto del grupo al que pertenece. 
Es una etapa prolongada, sistematizada, sutil de agresión  ininterrumpida  que termina por roer el estado anímico de la víctima por acumulación de estímulos aversivos.  A continuación se mencionan algunos de los accionares más habituales implicados en el mobbin: 

 a) Ataque a la víctima a través de medidas organizacionales.

  •          Designar los trabajos peores o más degradantes.
  •          Designar trabajos notoriamente innecesarios, monótonos o repetitivos.
  •          Designar tareas notoriamente por debajo de sus  habilidades.
  •          No asignar ningún tipo de trabajo.
  •          Exceso de trabajo (presión injustificada o establecer plazos imposibles de cumplir).
  •          Cambios de puesto sin previo aviso, intentos persistentes de desmoralizar o retirar ámbitos de responsabilidad sin justificación.
b) Aislamiento social.

  •         Restringir las posibilidades de comunicación por parte del superior o de los compañeros, impidiéndole plantear lo que  sucede.
  •         Traslado a un puesto de trabajo aislado.
  •         Ignorar a la persona o no dirigirle la palabra.
c) Ataques a la vida privada de la persona.

  •          Críticas constantes a la vida privada.
  •          Atribución de fallos psicológicos y de falsas enfermedades.
  •          Burlarse de algún defecto personal.
  •          Imitar los gestos y cualidades de la víctima.
  •          Ataques a las actitudes y creencias políticas y/o religiosas.
d) Violencia física.

  •          Acoso o violencia sexual.
  •          Amenazas de violencia física.
  •          Maltrato físico.
e) Agresiones verbales.

  •          Gritar o insultar.
  •          Acoso o violencia sexual verbal.
  •          Críticas permanentes al trabajo de la persona.
  •          Amenazas verbales, humillaciones constantes.
Claro que todo esto es un proceso que comienza y se desarrolla prolija y minuciosamente, en el cual, todas las agresiones son ejercidas de tal manera que en muchas ocasiones todo transcurre muy solapadamente, así es que al principio la víctima llega, generalmente, a re-plantearse si realmente es víctima de agresiones o es el parecer de su percepción, el agresor confunde y lo hace adrede, aplica el doble discurso, lo aliena.  Para cuando la víctima toma conocimiento  de lo que pasa, ya está sometida y dañada por la agresión.  En el mejor de los casos puede buscar y acceder a la asistencia de psicólogos y/o psiquiatras conjuntamente con la de un buen abogado laboral.  
Por otro lado es importantísimo tener presente que se debe  conseguir
prontamente el contacto “0” con el agresor.



miércoles, 13 de abril de 2016

Continuamos revolcaos en un merengue...


Hoy 13-04-2016, en este agitado día gris,  puede apreciarse  terrible despelote político y social…  

Kant sostiene que las impresiones sensibles son la ocasión, el estímulo, para que la facultad de conocer se ponga en acción, pero esta facultad de conocer, no se limita solamente a recibir  impresiones, sino que aporta un conjunto de formas a priori con las que el sujeto moldea el objeto en su conocimiento.
Por lo tanto, el conocimiento, no se origina en su totalidad de la experiencia, sino que la  experiencia proporcionaría solamente la materia, y  las formas en cambio provienen del sujeto como condiciones de posibilidad de experiencia de ese ob-jeto. “Ob”, como eso colocado frente a…, delante de…, y “ieptum” como puesto, lanzado, etc.  
Entonces vale decir que cuando hay conocimiento se da un  "algo" que nos encontramos,  "algo" que viene a nuestro encuentro, algo que nos enfrenta.  Y aquí bajo un cambio y toco tierra.
¿Nos enfrenta como este despelote político y social actual?  ¿Pero por qué no nos enfrenta a todos de la misma manera, sino  todo lo  contrario,  enfrenta a los compatriotas entre sí?
Porque debemos recordar que con las meras impresiones dadas no es suficiente para el acto de conocer,  sino que también el sujeto aporta esos modelos, formas, o moldes con los que cuenta a priori y entonces nos percatamos de que ese ob-jeto no nos es revelado a todos del mismo modo, de la misma manera.  
Todo esto para concluir que no se puede conocer la cosa en sí misma, sino que las cosas siempre se aprecian en un  “para sí”, atravesadas, iluminadas, teñidas  por la subjetividad. Subjetividad que en este aquí y ahora de nuestro país se puede observar claramente, en como cada uno de nosotros, los actores sociales, muerde con vehemencia enardecida la mano que cree portadora del dedo que le revolvió el narcisismo.  

(Bibliografía:  Kant, Critica de la razón pura- Principios de filosofía, A. Carpio- Noticiero matutino  y redes sociales)


domingo, 3 de abril de 2016

¿Cuándo una persona tiene que ir al psiquiatra o al psicólogo?

Leyendo una de las revistas más populares de los domingos, hoy 03-04, en la página 71, me encontré con un artículo relacionado a la salud mental en donde un lector realizaba la presente consulta: “¿Cuándo una persona tiene que ir al psiquiatra o al psicólogo?”  Y para mi gusto, la respuesta del Dr. me pareció  poco esclarecedora, un tanto imprecisa y veamos por qué.
Para comenzar me parece necesario no utilizar los términos “psicólogo”, “analista” y “psiquiatra” de manera indistinta, ya que no- es - lo - mismo.  Entonces decimos de manera resumida que el  psicólogo es un profesional de la salud formado en el estudio de los procesos mentales en sus  dimensiones cognitiva, afectiva y comportamentales del ser humano.  Estudia la conducta normal y las desviaciones de la normalidad, para lo cual puede valerse de diversas técnicas psicométricas y/o proyectivas, a parte de la entrevista psicológica.  
El psicólogo, es un Licencidado en psicología que cuenta con una matrícula profesional nacional,  puede tener formación en investigación, en tareas preventivas comunitarias en diversas asociaciones u organismos públicos, desempeñarse en el área, clínica,  educativa, deportiva, jurídica, ligadas al alivio del sufrimiento humano o no.  Entonces decimos que los psicólogos que optan por una formación clínica pueden hacerlo en diversas líneas teóricas de intervención psicoterapéuticas entre las que el psicoanálisis (es decir como analista) es una alternativa terapéutica más.
El psicoanálisis es un método descubierto por S. Freud, y continuado por otros muchos autores. Consiste en la búsqueda de verdad individual más allá de los acontecimientos, es decir, priorizando la realidad  psíquica del sujeto (sujeto del inconsciente), todo adquiere sentido por la forma en que han participado y se han sentido modificados, tanto, por las experiencias de  su realidad como por sus fantasías.  Para ello utiliza un método, “La asociación libre”, el diván, como recurso que genera un estado de relajación que propicia la disminución de las resistencias, facilitando el fluir de la palabra junto a la atención flotante del analista.
Para ser psicoanalista se requiere una carrera de grado,  que no necesariamente es la Psicología. 
Por otra parte el psiquiatra es un doctor en medicina, con matricula profesional nacional, especializado en psiquiatría, su incumbencia es la salud mental del paciente, es el ÚNICO  profesional habilitado a recetar y dosificar  psicofármacos,  medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso modificando algunas cuestiones en su funcionamiento químico.
Entonces, ahora podemos referirnos a la pregunta inicial: “¿Cuándo una persona tiene que ir al psiquiatra o al psicólogo?”

Para consultar con un profesional de la salud mental mínimamente tiene que haber una inquietud, malestar, una pregunta, lo que se conoce como una demanda.  Una necesidad de estar mejor.  Entonces, es ese el momento en que  la persona decide consultar a un profesional  aunque no siempre logra trabajar rápidamente desde la palabra.  Algunas veces, el acceso a la palabra se torna muy difícil por algunas cuestiones particulares, como altos niveles de ansiedad, o de angustias desbordantes etc. En muchas de estas situaciones, y otras,  el paciente se torna refractario a la palabra y a las intervenciones del profesional, necesitando de una interconsulta a psiquiatría para poder mejorar y avanzar hacia la salud. También existen situaciones, en la que a pesar de ser mayor de edad, son quienes lo rodean los que deben decidir que es momento de consultar, estos son los casos que comúnmente desde el inicio se abordan conjuntamente con psiquiatría.  Para todo ello el psiquiatra y el psicólogo y/o psicoanalista, deben trabajar interdisciplinariamente y en comunicación mutua, no hay otra forma si realmente se piensa en el bienestar del paciente.  


viernes, 1 de abril de 2016

El enojo y sus consecuencias

El enojo es una reacción normal del ser humano. Quién no se enojó alguna vez en su vida?  Basta con conducir un vehículo, ver un partido, discutir con alguien o simplemente ver los aumentos mencionados en un noticiero matutino. Ahora el enojo se convierte en un problema cuando ese enojo se siente con demasiada intensidad, con demasiada frecuencia o se expresa de manera inapropiada, descontroladamente.  El sentirse enojado intensa o frecuentemente causa extremado estrés  en el cuerpo.  Durante episodios prolongados y frecuentes de enojo, ciertas áreas del sistema nervioso se activan desmesuradamente.  Como consecuencia, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco aumentan y se mantienen elevados por períodos prolongados. Este estrés en el cuerpo puede ocasionar muchos problemas de salud, tales como la hipertensión, las cardiopatías y una disminución en la eficiencia del sistema inmunológico y muchas más enfermedades somáticas.
Controlar el enojo se relaciona con las consecuencias negativas que resultan de la expresión descontrolada de dicho  enojo.  En un extremo, el enojo puede conducir a la violencia o a la agresión física, lo cual puede ocasionar un sin número de consecuencias negativas, tales como el ser arrestado o encarcelado, resultar herido, perder a seres queridos, ser expulsado de un ambiente social como la  escuela, el  trabajo, club etc.
Aun cuando el enojo no lleve a la violencia física, las expresiones del mismo, tales como la manifestación  verbal o la conducta amenazadora o agresiva, suelen tener consecuencias terriblemente negativas.
Por ejemplo, es posible que los otros sientan miedo, resentimiento y falta de confianza hacia las personas que los someten a explosiones de enojo.
¿Pero puede haber un beneficio de la conducta de enojarse? Si, puede haber un beneficio, en algunos casos puede tener  inicialmente muchas recompensas aparentes. Una podría ser  poder manipular y controlar a los demás a través de la conducta amenazadora o agresiva ya que otros pueden hacer caso a las demandas de una persona porque la temen sus amenazas verbales como ironías descalificaciones o a su violencia en general.  Otro beneficio puede ser el alivio de la tensión que se produce cuando se pierde el control y se actúa con agresividad.
Algunos autores las llaman recompensas “aparentes”, ya que las consecuencias negativas a largo plazo superan ampliamente las ganancias de corto plazo.  Por ejemplo para los niños, tales conductas significan que sufrirán daños físicos si no obedecen. La recompensa inmediata para el padre o la madre sería que los hijos obedecen sus órdenes. La consecuencia a largo plazo, sin embargo, puede ser que los niños aprenden a tenerle miedo o a sentir desagrado por ellos y lleguen a sentirse distanciados afectivamente.  Es posible que a medida que crezcan, traten de evitar el contacto, se sientan inseguros de ellos mismos, temerosos o se identifiquen con la violencia de sus padres.
Existen creencias populares sobre el enojo que hay que desmentir:
·         - El enojo es hereditario. Un error o mito común acerca del enojo es que la manera de expresar el enojo es heredada, se aprende y es un síntoma, un indicador.
·        -  Otro mito acerca del enojo consiste en creer que la única manera eficaz de expresar el enojo es a través de la agresión. Normalmente se piensa que el enojo es algo que, una vez que surge, se va intensificando hasta constituir una agresiva explosión de furia.
·        -  Que tenemos que ser agresivos para conseguir lo que queremos. Muchas personas confunden la asertividad con la agresión.
·         - Siempre es positivo expresar el enojo. Durante muchos años, la creencia popular entre numerosos profesionales en el área de la salud física y mental y entre la gente en general, era que la expresión agresiva del enojo, como gritar o pegarle a la almohada, era terapéutica y saludable.

Hay que tomar conciencia del enojo y hacia donde nos conduce.  Para superar el enojo se debe tomar conciencia de las situaciones, circunstancias y conductas de los demás y las propias que desencadenan o “disparan” el enojo y trabajarlas en el ámbito adecuado.
Esta toma de conciencia también involucra la comprensión de las consecuencias posteriores al enojo y si realmente es lo que queremos para nosotros mismos.
A veces las circunstancias involucran otras cuestiones más complejas que una mera condición de hábitos, por lo que es recomendable consultar con un profesional antes de llegar al límite.

domingo, 27 de marzo de 2016

Felices Pascuas - una mirada psi-

Los Doce,  se sentaron a participar de la última cena que Jesús comería antes de su muerte. Este, bajo el peso de una emoción profunda les dijo: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.” De acuerdo con la manera acostumbrada de empezar la cena pascual, el huésped pronunciaba una bendición sobre una copa de vino, que entonces se pasaba, por turno, a cada uno de los participantes sentados alrededor de la mesa. En esta comida, en los acontecimientos de esa noche quedaron comprendidas muchas cosas además de la observancia común de un festival anual.
La cena continuó en un ambiente de tensión y tristeza. Mientras comían, el Señor dijo afligido: “De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.  La mayor parte de los apóstoles, tras una breve introspección, exclamaron uno tras otro: “¿Seré yo?” “¿Soy yo, Señor?” Jesús respondió que sería uno de los Doce que entonces comía con El del mismo plato, y añadió esta imponente declaración: “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, más “ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.” Entonces Judas Iscariote, que ya había convenido en vender a su Maestro por dinero, probablemente temiendo que su silencio en ese momento pudiera dar motivo para que se sospechara de él, preguntó con descarada audacia: “¿Soy yo, Maestro?” Con punzante brevedad el Señor le respondió: “Tú lo has dicho.”l
 Jesús, sentado todavía en la mesa con los Doce, tomó una pieza de pan y, habiendo reverentemente dado gracias, la santificó con una bendición y dio una porción a cada uno de los apóstoles, diciendo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”; o como leemos en S. Lucas: “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” Entonces, tomando una copa de vino, dio gracias, lo bendijo y dio a ellos con este mandamiento: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” Sabemos como continúa la historia. De esta manera, sencilla pero impresionante, se instituyó la ordenanza que desde entonces se conoce como el Sacramento de la Cena del Señor.  El pan y el vino, debidamente consagrados mediante la oración, llegan a ser los emblemas del cuerpo y la sangre del Señor, los cuales se han de comer y beber reverentemente, y en su memoria.
Estas Pascuas mientras pensaba en todo esto y, como siempre, sintiendo  una profunda  admiración por Jesús, ese ser impresionante y maravilloso; no pude sino recordar  un texto muy conocido, Tótem y Tabú, aquí es donde Freud en 1913 plantea un ordenamiento social primordial a través de lo que denominó la figura del “Padre muerto”.  Freud en su texto hace una alusión directa a uno de los  rituales de las sociedades primitivas, el banquete Totémico, donde se sacrificaba a un animal, posteriormente se lo lloraba  para luego ser incorporado junto con sus virtudes en una comida Totémica,  que funcionaba uniendo a los miembros del clan.
Apolo 2014 parafraseando a Freud 1913, va a sostener que ese animal Totémico no es otro que la representación de la figura del padre.
Freud, para ello, analiza el mito de la “Hora Primitiva”, sostiene que la sociedad primitiva estaba dominada por un padre violento y arbitrario que no permitía el acceso a las mujeres y a otros privilegios que le eran únicamente permitidos a él. Esto, sostenido en el tiempo, despertó el odio de los hermanos que decidieron darle muerte y posteriormente devorarlo en una comida canibalística, para acceder a aquello que les era prohibido y a través de este ritual, al incorporarlo, apropiarse de su fuerza y poder.
Pero luego sucede lo inesperado, una vez muerto el padre de la horda, las normativas de prohibición, continúan activas incluso sin la presencia física del padre ahora muerto, esto se debe al surgir la culpa como resultado de la ambivalencia amor – odio. El sacrificio del padre genera así la instauración de un orden social, incluso mucho más poderoso que el que existía anteriormente a su muerte.
“La muerte del padre, entonces, reasegura la norma social, y el padre muerto, asesinado, que aparece en el seno del discurso mítico, organiza un orden cultural”.  Apolo G. El Acto del duelo 2013.
Del análisis de las premisas necesariamente resumidas de manera extrema en el presente artículo, el psicoanálisis formula uno de sus pilares primordiales, “La ley y las enmiendas que el padre transmite es una ley a la que él mismo también está subordinado”, y ese padre, el que se puede llamar simbólico es el que da el paso a la cultura.  

Jesús, ese maravilloso maestro conocedor del ser humano, pareciera haber obrado dentro de estos principios con la intención de hacer de nuestra cultura un lugar de paz, amor, tolerancia  y perdón.  Y aunque muchos piensen que esto no se dio de esta manera, nadie puede negar que su presencia y obrar hizo marca en la historia de la humanidad. 

martes, 8 de marzo de 2016

Día Internacional de la Mujer 08-03

 8 de marzo día internacional de la mujer y de sus derechos. Muchas veces se hace mención a la  violencia de genero y discriminación, tema que amerita una publicación, o seguramente muchas más,  pero hoy no me pongo del lado psi.  Hoy propongo pensar en la cultura, valores y creencias  de nuestra sociedad y de como se consideraba a la mujer hace tan solo 93 años atrás.  Les comparto el contenido del contrato docente que tenían que firmar las aspirantes a maestras para poder ejercer ¿Libremente?


Transcripción de Documento histórico

CONTRATO DE MAESTRAS 1923

Este es un acuerdo entre la señorita………………………………………………………… maestra y el Consejo de Educación de la escuela………………………………………………………….. por la cual la señorita…………………………………………………….. acuerda impartir clases durante el periodo de ocho meses a partir del……………………………… de septiembre de 1923.  El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita …………………………………. la cantidad de (*75) mensuales.
La señorita ……………………………………………… acuerda:
    No casarse.  Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.
  No andar en compañía de hombres.
 Estar en su casa entre las 8,00 de la tarde y  las 6,00 de la mañana a no ser que sea para atender función escolar.
  No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.
  No abandonar la ciudad bajo  ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo  de Delegados.
  No fumar cigarrillos. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se encontrara fumando.
 No beber cerveza, vino, ni whisky. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se encontrara bebiendo cerveza, vino, o  whisky.
  No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o padre.
  No vestir ropas de colores brillantes.
 No teñirse el cabello.
  Usar al menos dos enaguas.
   No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.
  Mantener limpia el aula.
Barrer el suelo al menos una vez al día.
Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.
Limpiar la pizarra al menos una vez al día.
Encender el fuego a las 7.00, de modo que la habitación este caliente a las 8.00 cuando lleguen los niños. 
No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.  


miércoles, 2 de marzo de 2016

Trastorno de ansiedad - el azote de nuestros tiempos

Los trastornos de ansiedad son frecuentes en nuestra época dado el ritmo de vida que llevamos y otras particularidades de la sociedad actual en la que vivimos, (doy por sentado que los más curiosos habrán leído “Prefiero vivir más Despacio”, publicado en el presente blog).  Cierto es que los trastornos de ansiedad  mencionados son generadores de importantes niveles de incapacidad y malestar en las personas que lo padecen. Esta disfuncionalidad es productora de un impacto considerable en el bienestar personal, influyendo negativamente en las relaciones interpersonales y sociales, como también, en la productividad laboral de los afectados. Todo esto  con el agravante de que, su alta prevalencia y el curso recurrente o crónico de muchos casos, puede devenir tan inhabilitante como cualquier otra enfermedad física crónica.
En síntesis, la angustia-ansiedad patológica, característica de esta afección,  dificulta la funcionalidad de la persona, restringiendo su autonomía y dejándola atrapada y amenazada por la misma sintomatología. Entre sus principales síntomas,  los trastornos de ansiedad involucran: Irritabilidad, tensión, hiperalerta, y por lógica dificultades en la concentración, imposibilidad de descansar y trastornos del sueño. La prevalencia de esta patología está en boga  en la población general, por  lo que es indispensable su conocimiento.  
Ahora, ¿Cómo funciona esta patología?
Pensemos a  la ansiedad como una respuesta emocional que engloba tanto aspectos mentales desagradables generadores de tensión y aprehensión, como también aspectos fisiológicos, precisamente,   exagerada  respuesta del Sistema Nervioso Autónomo y diversas respuestas motoras  que suelen implicar conductas de carácter desadaptativas entre  la persona y su ambiente. La respuesta de ansiedad puede ser generada tanto por estímulos externos  situacionales, o también por estímulos internos propios del sujeto como ser: pensamientos, ideas, imágenes etc.  ¿Entonces la Angustia-Ansiedad son malas?
No,  es sabido  que la angustia - ansiedad son  al plano psíquico lo que el dolor al plano físico, es decir, serían como una señal de aviso de que algo no anda muy bien que digamos. Entonces, la angustia tiene una función adaptativa  que interacciona  para mejorar la supervivencia y bienestar del sujeto activando por naturaleza un complejo mecanismo psíquico defensivo, descubierto por S. Freud,  mecanismo que  responde a su señal de alerta. Ahora piensen  que en el Trastorno de ansiedad la angustia y la ansiedad  aparecen como las principales protagonistas, en forma desmesurada, arrasadora,  y el sujeto se siente indefenso y aterrado ante ello!  Y además,  no tiene idea del porque le sucede, sólo sabe que no soporta más esa situación! 
Respecto a su etiología (causa de la patología) existen factores ambientales, por ejemplo,  se han evidenciado en algunas personas  la influencia desmedida de determinados agentes estresores (Leyeron estrés ya no eres el mismo?), una hipersensibilidad como respuesta desmedida a determinados estímulos, en algunos casos el ambiente familiar patológico, las experiencias amenazadoras de vida como ser  los accidentes graves, desastres, asaltos, secuestros, abusos, en la propia persona o en seres queridos, todas estas situaciones limite  suelen provocar serios daños en la totalidad de la persona como ser bio-psico-social.

 Y ya que digo “bio”, algunos autores concuerdan en la incumbencia de factores biológicos, sostienen  se han encontrado alteraciones en los sistemas neurobiológicos gabaérgicos y serotoninérgicos, así como particularidades estructurales en el sistema Límbico del SNC. También una mayor frecuencia por el consumo  y/o retirada de medicinas, alcohol, drogas etc. Es por todo esto que suele acompañarse el tratamiento psicológico con un plan psicofarmacológico, recetado y supervisado por un medico psiquiatra de confianza, el cual debe (aquí nunca uso el condicional) trabajar  conjuntamente con el psicólogo de la persona, para lograr, en un trabajo en equipo, el bienestar del consultante.